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ANEMIA Y ENFERMEDAD CELIACA
Dr. Juan Carlos Gómez
Director de la Sección de Soporte Nutricional y Enfermedades Malabsortivas”. Cátedra “D” de Medicina Interna. UNLP


La anemia puede definirse como la disminución de los glóbulos rojos ó de su contenido en hemoglobina, que es una proteína que contiene hierro (Fe), la que resulta insuficiente para el normal transporte de oxígeno desde los pulmones a los tejidos de todo el organismo, con su consecuente alteración en las funciones de ellos. Muchos de los síntomas de anemia son ocasionados por el inadecuado aporte de oxígeno a los tejidos.
Existen síntomas comunes a todos los tipos de anemia y que variarán en su intensidad según la severidad de la misma. Entre estos síntomas podemos mencionar los siguientes:

• Fatiga fácil y pérdida de energía.

• Frecuencia cardíaca aumentada, particularmente con el ejercicio (aumento de la Frecuencia del pulso) y palpitaciones

• Dolor en el pecho.

• Dificultad para respirar y dolor de cabeza, principalmente también con el ejercicio.

• Dificultad para concentrarse y falta de memoria. Mareos. Insomnio.

• Palidez de la piel y de las conjuntivas oculares.

• Calambres en las piernas.

Es evidente que padecer una anemia puede implicar limitaciones para llevar a cabo las actividades de la vida diaria y experimentar un descenso importante en la calidad de vida. El cansancio puede impedir las actividades cotidianas, provocar tristeza o malestar. La falta de energía puede hacer difícil llevar a cabo las tareas sencillas cotidianas, que la mayoría de la gente realiza sin ningún tipo de problemas. El cansancio extremo puede también afectar a las relaciones con familiares y amigos, ya que puede provocar irritabilidad, De esta manera el paciente con anemia evita el contacto social por el excesivo esfuerzo que ello supone.
Las manifestaciones de anemia no solo son debidas a la deficiencia de hierro. También pueden ser ocasionadas por deficiencia de Acido Fólico y de Vitamina B12.
Siempre se deben tratar las posibles causas de anemia, que pueden ser producidas por pérdidas sanguíneas (hemorragias digestivas, grandes pérdidas menstruales en las mujeres, etc.); también por destrucción de glóbulos rojos, llamadas anemias hemolíticas, así como por enfermedades de la médula ósea que interfieren con una adecuada formación de glóbulos rojos.
Un concepto importante es que el Hierro, el Acido Fólico y la Vitamina B12 ingeridos en la dieta se absorben en el intestino, por lo tanto en las enfermedades del intestino delgado al no absorberse correctamente estos elementos se produce anemia. Tal como puede ocurrir en la ENFERMEDAD CELIACA. (EC)
La anemia es un hallazgo muy común en la forma clásica de la EC, que cursa con diarrea crónica, malabsorción de grasas y múltiples nutrientes, incluidos el hierro, acido fólico y menos frecuentemente vitamina B12. En esta forma clásica la desnutrición está siempre presente.
Pero actualmente se conoce que este tipo de pacientes celíacos representan solamente un 20 a 30 % del total y el resto pueden ser oligosintomáticos (con escasos síntomas ó ninguno de origen digestivo y manifestaciones preponderantemente extradigestivas) ó monosintomáticos (con una sola manifestación extradigestiva).
En este último grupo (monosintomáticos), la anemia es la forma más frecuente de presentación, como única manifestación de una EC, y según distintos trabajos entre un 3 y 20 % de los pacientes con anemia en quienes se ha descartado otras causas como pérdidas sanguíneas o deficiencias en la ingesta, resultan ser pacientes celíacos. Estas variaciones en los porcentajes dependen de los criterios utilizados en la selección de los pacientes para investigar la EC. Así existen pacientes con EC que responden transitoriamente al tratamiento con hierro y ácido fólico y no se les investiga la EC, y otros que no responden en absoluto o por muy breves períodos de tiempo a la administración oral de estos elementos. Dentro de este último grupo es donde se diagnostica la EC en un mayor porcentaje.
En nuestra Unidad Hospitalaria hemos realizado un trabajo entre febrero de 1998 y octubre de 2006, estudiando 200 pacientes adultos con anemia ferropénica donde investigamos EC, habiéndose descartado, como decía anteriormente, otras causas de anemia. A todos se les realizó un cuestionario para investigar otras manifestaciones de EC, tales como episodios de diarrea, infertilidad, abortos espontáneos y enfermedades del hígado, entre otras, así como enfermedades asociadas entre las que se destacan endocrinopatías como diabetes y enfermedades tiroideas. La mayoría de los pacientes estudiados con anemia fueron mujeres (185), de las cuales 145 eran premenopáusicas. El tiempo promedio de duración de la anemia en el total del grupo (200 pacientes) era de 6.5 años, oscilando desde 1 mes a 30 años.. A todos se les realizaron estudios con anticuerpos en sangre anticuerpos para investigar una posible EC y a los que resultaron positivos se les realizó biopsia de intestino delgado. De esta manera se diagnosticaron 50 pacientes con Enfermedad celíaca, lo cual representó un 25% del total. En 15 de ellos (7.5%), además de la anemia, existían otros síntomas que podrían ser atribuibles a una EC tales como diarrea, abortos espontáneos e infertilidad. Pero es de destacar que en ningún caso estos síntomas motivaron la sospecha de EC por parte de los médicos que enviaron los pacientes para su estudio.
A todos los pacientes se les indicó dieta libre de gluten (DLG) y se evaluó la evolución de la anemia a los 6 meses y al año. Se obtuvieron datos de 31 pacientes (62 %). No fue posible la evaluación en los 19 restantes por distintas razones (5 no concurrieron a los controles, 10 no cumplían la DLG y otros cuatro tenían reciente diagnóstico e inicio de DLG). Los 31 paciente evaluados y tratados con DLG, como único tratamiento presentaron valores normales de hemoglobina al año de realizar la dieta.
También analizamos los costos para el Sistema de Salud teniendo en cuenta los reiterados estudios hematológicos y tratamientos con Hierro y Acido Fólico en los 6.5 años promedio de retraso en el diagnóstico. El diagnóstico precoz de los 50 pacientes con EC hubiera significado una reducción en los costos de aproximadamente un 20%.


Conclusiones:

1.-Los pacientes con anemia ferropénica, sin pérdida evidente tienen una alta probabilidad de padecer EC. Se transforman así en POBLACIONES DE RIESGO PARA EC.
2.-Es de mala práctica tratar una anemia sin realizar un diagnóstico previo.
3.-Es muy frecuente por parte del profesional, el no tener en cuenta la EC como única causa de anemia
4.-Los tratamientos sintomáticos (sin diagnóstico de la causa) no sólo producen altos costos en salud, sino que también generan una mala calidad de vida y trastornos, que pueden ser graves y aun poner en peligro la vida del paciente.
Por lo tanto en aquellos pacientes adultos con diagnóstico de anemia ferropénica, especialmente mujeres premenopáusicas, en los cuales no se encuentra causa de pérdida sanguínea, DEBERIA INCLUIRSE EL ESTUDIO SISTEMATICO DE EC.